Alianza Chilena de Ciberseguridad: Ámbito público, privado y academia se unen en iniciativa pionera para promover la ciberseguridad en Chile

Alianza Chilena de Ciberseguridad: Ámbito público, privado y academia se unen en iniciativa pionera para promover la ciberseguridad en Chile

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  • Evento de lanzamiento contó con la participación de dos senadores de la República, representantes de los Ministerios del Interior y de Defensa, y de la Policía de Investigaciones de Chile, además de líderes de diversas organizaciones vinculadas al ámbito de la tecnología y la ciberseguridad.
  • Alianza busca promover desarrollo de la ciberseguridad en Chile, además de acuerdos de colaboración nacionales e internacionales entre autoridades, privados y academia.

(Santiago, 30 de mayo, 2018) Con la presencia de los senadores Felipe Harboe y Kenneth Pugh, además de representantes de los Ministerios del Interior y de Defensa, de la Subsecretaría de Defensa, del Centro de Extensión del Senado, y de la Policía de Investigaciones de Chile; se realizó el lanzamiento de la Alianza Chilena de Ciberseguridad. Esta nueva entidad que integra a organizaciones públicas, privadas y de la academia tiene como principal objetivo promover el desarrollo y fortalecimiento de la ciberseguridad en el país. Para ello, sus próximas acciones se focalizarán en fomentar la educación y el uso responsable de las tecnologías, articular canales de comunicación entre los privados y el gobierno, la cooperación con autoridades en la definición de iniciativas regulatorias, el desarrollo de redes de colaboración y alianzas nacionales e internacionales, y sumar esfuerzos entre diversos actores para posicionar a Chile como un referente a nivel latinoamericano en esta materia.

La Alianza está fundada por nueve instituciones que representan importantes sectores del país y que comparten un profundo interés por el desarrollo y promoción de la seguridad en el ciberespacio. Éstas son la Asociación de Aseguradores de Chile; la Asociación Chilena de Empresas de Tecnología de Información; la Cámara Chilena Norteamericana de Comercio (AmCham Chile); la Cámara de Comercio de Santiago (CCS); el Colegio de Ingenieros de Chile; la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile; la Fundación País Digital; el Instituto Chileno de Derecho y Tecnologías; y la Universidad Tecnológica de Chile Inacap.

El senador Felipe Harboe valoró el espíritu de colaboración de las nueve asociaciones fundadoras de la Alianza, a la vez que señaló que en materia de ciberseguridad todavía hay mucho por avanzar: “Es importante que avancemos hacia la digitalización en los procesos productivos y contemos con un marco regulatorio que permita mejorar los índices de ciberseguridad. Es un desafío difundir este tema, especializar a un equipo humano y crear un sistema de seguridad que cuente con facultades reguladoras y sancionadoras que vayan en beneficio de todos los chilenos”.

A su vez, el senador Kenneth Pugh destacó que en este tipo de iniciativas es relevante mirar buenas prácticas que suceden en países como Estados Unidos: “Hace 14 años se promovió una muy buena iniciativa en Estados Unidos que se denomina National Cyber Security Awareness Month, la que se realiza en el mes de octubre. A través de esta instancia se dedican a promover temas de ciberseguridad, a que la gente se prepare y se certifique en este ámbito. Por tal motivo, propuse un proyecto de ley que busca nombrar a octubre como el mes de la ciberseguridad en Chile. Tenemos que crear consciencia sobre esta materia en la educación base y después debemos ser capaces de convencer a nuestros profesionales a que generen tecnología en el país. Este es un desafío de Estado y alianzas como ésta son muy positivas”.

Finalmente, el presidente de la Alianza Chilena de Ciberseguridad, Cristian Ocaña, indicó que Chile tiene que continuar avanzando en mejorar sus indicadores de Ciberseguridad: “lo que buscamos con esta iniciativa es difundir y educar a la sociedad para instalar este tema en la conciencia de los ciudadanos. Según el Índice Global de Ciberseguridad de 2017, Chile se encuentra muy bien posicionado en el área técnica, pero débil en materia organizacional y ahí es justamente donde queremos trabajar”. Cristián Ocaña agregó que el plan de trabajo de la Alianza se centrará en ser un actor relevante en todas las actividades y eventos que promuevan la ciberseguridad en Chile, generar una red entre autoridades que contribuyan a la discusión de este tema y en concretar distintos encuentros que se realizarán en el transcurso del año.

En los próximos días se habilitará la plataforma digital de la Alianza (www.alianzaciberseguridad.cl) y su correo electrónico contacto@alianzaciberseguridad.cl. Todas las entidades interesadas en cooperar con esta iniciativa pueden tomar contacto con la Alianza través de este correo.

 

Presidente de País Digital expuso en Meet Up sobre Transformación Digital

Presidente de País Digital expuso en Meet Up sobre Transformación Digital

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(Santiago) El 17 de mayo recién pasado, se realizó el Meet Up ““Transformación Digital: Realidad y Perspectiva Futura en Chile”, en Centro de Innovación UC.

En la oportunidad, Pelayo Covarrubias, Presidente de Fundación País Digital, realizó una presentación sobre forma en que la Transformación Digital está impactando en las diferentes Industrias y  omo optimizar los modelos de negocios.

La actividad fue dirigida a directivos, ejecutivos y profesionales de gerencias y áreas de transformación digital, I+D, desarrollo, innovación y nuevas tecnologías.

Asimismo, el evento contó con la participación de Raúl Ciudad, CEO de COASIN, Presidente de ACTI (Asociación Chilena de Empresas de Tecnologías de Información) y Consejero de SOFOFA.

Más allá de la infraestructura y la tecnología

Más allá de la infraestructura y la tecnología

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A estas alturas, constituye un lugar común decir que la infraestructura de telecomunicaciones representa la base angular para el desarrollo digital de los países. A raíz de lo mismo, cada vez tiene mayor impacto y relevancia en el crecimiento económico y social de Chile, debido a la penetración que las tecnologías están teniendo en los procesos productivos, situación que acarrea eficiencias y beneficios al gobierno, las empresas y, en general, a la comunidad.

Por su parte, también resulta consensuada la opinión que Chile ha transitado por un camino de éxitos en la industria de las telecomunicaciones, habiéndonos adelantado en varios procesos regulatorios y transformándonos en referentes de Latinoamérica y el mundo, como lo fue el multicarrier, la ley de neutralidad de internet o la entrega del espectro para 4G. Asimismo, hemos creado las condiciones económicas y jurídicas que han permitido la generación de competencia por redes y, en la última década, de competencia por calidad de servicio. En razón de lo anterior, gozamos de altos niveles de penetración en telefonía móvil y de acceso a internet, situación que devela una relación virtuosa entre el desarrollo de la industria propiciada por la Subtel y ejecutada por los privados, siendo parte relevante del motor de desarrollo de Chile.

Sin embargo, nuestra deuda sigue siendo un asunto de equidad social. Aún cuando tenemos buenos índices de cobertura de telecomunicaciones, todavía existe un número importante de hogares que no disponen de acceso a internet, los que generalmente se encuentran en las zonas más aisladas, geográficamente más difíciles de alcanzar y, por ende, donde se requiere mayor inversión.

Actualmente, un 15% de los hogares no cuenta con banda ancha, fija o móvil, mientras que aproximadamente un 40% no tiene cobertura de redes de alta velocidad (modem cable o fibra óptica), ya que existen zonas desatendidas, principalmente en comunas de bajos ingresos, zonas rurales y aisladas en donde la inversión privada es más compleja. El contrapunto lo tenemos en las zonas urbanas de mayores ingresos, en donde contamos con una variada oferta de redes y tecnologías. Esta realidad impone un reto que implica tomar decisiones políticas y económicas, puesto que requiere profundizar la alianza entre el Estado y los operadores de telecomunicaciones, pero esta vez no para llegar al público masivo (actividad obvia en una industria en crecimiento), sino para proveer de acceso a todos los hogares de Chile, independientemente del lugar en que se encuentren.

Esta tarea se basa en la convicción que el cierre completo de la brecha digital forma parte de una política de inclusión, probablemente de las más relevantes del último siglo, motivado por los múltiples beneficios que el uso de internet genera en la sociedad. La experiencia internacional ha demostrado que es necesario hacerse cargo de la revolución digital y que el Estado debe actuar para la promoción y desarrollo de una economía digital, dependiendo su grado de injerencia de cuánto le esté permitido intervenir. Dado el marco constitucional que nos rige, es necesario que genere las condiciones para subirnos a dicha revolución, lo que implica promover procesos de transformación digital en las empresas (especialmente en las pymes), digitalización de los trámites de gobierno y fomentar el despliegue de redes de alta velocidad, robustas y resilientes, sea mediante alianzas público-privadas, concesiones o aumentando los subsidios a la oferta o a la demanda. El desarrollo social actual exige que el Estado tenga una actitud activa frente a una de las mayores revoluciones en la
historia de la humanidad.

Si hacemos un símil con los otros servicios básicos, como electricidad y servicios sanitarios, encontraremos que también ha sido el Estado quien ha definido que tales servicios lleguen a todas las personas, ya que son bienes indispensables para una calidad de vida mínima y para entregar condiciones habilitantes que permitan la superación, la movilidad social y el emprendimiento en un país. El acceso a internet se ha convertido en el otrora acceso a los servicios sanitarios, pues quien no lo tenga, quedará en una posición desmejorada respecto de quienes sí lo posean. Es en este aspecto en donde radica la actuación del Estado para fomentar la conectividad total y el cierre de la brecha digital que existe en el país. Al pensar en un Chile desarrollado al 2030 y dado los alcances e impactos que está teniendo la inteligencia artificial, el internet de las cosas, el desarrollo de la tecnología 5G y la robótica, entre otras, resulta esencial tomar decisiones en este sentido, lo que implica repensar el modelo para llegar a las zonas aisladas y, simultáneamente, modernizar nuestras instituciones, con el fin de asumir los desafíos de la revolución digital y movilizar a la sociedad entera hacia esta realidad que no es futura, sino que ya está presente hace mucho tiempo y, probablemente, aún no nos hemos dado cuenta.

Juan Luis Núñez, gerente general de Fundación País Digital

Publicado en: ediciones especiales de El Mercurio