Premiar la creación de tecnología es invertir en el futuro

Premiar la creación de tecnología es invertir en el futuro

Blog Educación Noticias

Catalina Araya, Directora Educación, Fundación País Digital

Recientemente el World Economic Forum (WEF) publicó una columna sobre las habilidades básicas que debía tener una persona innovadora, haciendo referencia a dos grupos de habilidades: las de descubrimiento y las de ejecución.

Las habilidades asociadas al descubrimiento parten desde la curiosidad y la creatividad, las cuales a su vez dan inicio a la innovación. Por su parte, las habilidades de ejecución permiten poner en marcha las ideas. llevar esta premisa a las salas de clases se hace cada vez más necesario, sobre todo cuando hablamos de desarrollar las habilidades del siglo XXI en los niños y niñas de nuestro país.

Desde hace más de lo años trabajo en temáticas relacionadas a infancia. tecnología y educación y he visto el efecto que tiene la tecnología con sentido en la sala de clases, pues no solo permite desarrollar las habilidades propias de esta era, sino también la motivación, la sorpresa, la curiosidad y creatividad que esto genera en quienes la aprenden Entendiendo que lo anterior no sucedería sin un profesor que cree y se atreve a innovar en sus prácticas pedagógicas.

Desde hace casi cuatro años en Fundación País Digital, en conjunto con Samsung Chile, impulsamos Programa tus Ideas, iniciativa que buscar acercar la programación de aplicaciones móviles a todos los niños, niñas y jóvenes de nuestro país. Hemos sido testigos de cómo a través de la programación se desarrollan las habilidades de descubrimiento y de ejecución, pues al programar debes entender y comprender tu entorno, identificar problemáticas y plantear soluciones y, a través de la tecnología, materializarlo en la creación de una aplicación móvil.

Incentivar la creación de tecnología para desarrollar las” habilidades” de una persona innovadora se puede lograr a través de varios caminos, y uno que sin duda funciona es el de los concursos que celebran y premian a aquellos profesores y estudiantes que son verdaderos innovadores.

En esta época del año, a través de Programa tus Ideas invitamos a todos los profesores y estudiantes a participar en el concurso ‘Soluciones Para El Futuro‘ e involucrarse activamente con su comunidad, identificando problemáticas, planteando soluciones y creando aplicaciones móviles que resuelvan distintas necesidades atingentes a su comunidad, convirtiéndose en verdaderos agentes de cambio.

Así también existen otros concursos que buscan los talentos digitales en Chile, como “Los Creadores” y que ayudan a instalar el tema del desarrollo de las habilidades del siglo XXI en la agenda pública.

La invitación es a ser parte de esta celebración de todos los que están innovando en educación a través de la creación de tecnología.

El doble desafío de la Formación Técnica

El doble desafío de la Formación Técnica

Blog

Por: Trinidad Lacámara Beltramín / Gerente de Ciudadanía Corporativa de Samsung Electronics Chile.

Existe amplio consenso en la importancia de la formación técnica para nuestro país. De acuerdo a un reporte del BID acerca de la Educación Técnico Profesional (ETP) en Chile, lograr “una ETP de calidad, pertinente e integrada, que promueva el aprendizaje a lo largo de la vida, con retornos privados y sociales esperados altos, puede no sólo ser un motor de desarrollo productivo sino también, tener un rol redistributivo y contribuir a la movilidad e inclusión social. Lograr una ETP que alcance dichos objetivos es un reto impostergable para la política pública”.

En ese sentido, el Presidente Sebastián Piñera en la cuenta pública enfatizó en que hay un desafío importante: mejorar la educación técnico-profesional, a nivel escolar, creando liceos de Excelencia Técnico-Profesionales, y a nivel superior, potenciando los Centros de Formación Técnica e Institutos Profesionales, transformándolos en instituciones de calidad y articulados con el mundo productivo.

Evidentemente, no es fácil implementar una educación de calidad y en el caso de la educación técnica, la dificultad es aún mayor, ya que ésta debe evolucionar y adaptarse rápida y continuamente a la cambiante realidad del sector productivo.

Y el vertiginoso desarrollo de las tecnologías de información y comunicación está cambiando a una velocidad sin precedentes el sector productivo, en el marco de lo que se ha denominado la cuarta Revolución Industrial. Hoy más que nunca se hace necesario formar a técnicos que sean capaces de desenvolverse con soltura en este mundo tecnológico, lo cual ayudará a paliar el reconocido y alarmante déficit de capital humano en el sector TIC.

Es importante reconocer que el Mineduc, hace cinco años, realizó una reforma curricular que redujo de 46 a 34 las especialidades de la Educación Media Técnico Profesional (EMTP). Dentro de esta reforma se actualizaron perfiles y competencias. Además, se incluyeron especialidades nuevas tales como la Programación.

Sin embargo, de los cerca de 1.600 liceos TP, son sólo un puñado los que están dictando esta nueva especialidad. Las cifras del anuario “Estadísticas de la Educación 2016” mostraban que 251 alumnos estaban cursando esta especialidad en dicho año, lo que representaba sólo un 0,2% de los más de 150.000 alumnos de EMTP en Chile. La información (no oficial) de la que disponemos es que dicha cifra ha aumentado en unos pocos cientos, pero sigue representando un porcentaje ínfimo.

En otras palabras, estamos formando a miles de técnicos para los sectores agrícola, marítimo, para la minería y el comercio, entre otros, pero tan solo a un par de centenares de programadores. Incluso especialidades como Secretaría y Vestuario y Confección Textil tienen más alumnos matriculados.

En este sentido planteamos que la formación técnica enfrenta un doble desafío: aumentar la matrícula en especialidades del ámbito TIC y asegurar a esos estudiantes una formación de calidad.

Respondiendo a este desafío, Samsung y la Fundación País Digital están, desde 2015, fomentando las vocaciones relacionadas a la programación a través de los Clubes de Apps. A través de esta instancia de formación, miles de alumnos de educación básica han tenido la oportunidad de acercarse a la programación, diseñar sus propias Apps y por esta vía, descubrir una línea vocacional que ni imaginaban.

Por otro lado, a través de las Academias de Apps, estamos complementando la formación que reciben los alumnos que han elegido la especialidad de programación. Este año estamos beneficiando a seis  liceos que ya imparten la especialidad de Programación, enseñando a sus alumnos no sólo a dominar la programación de Apps con los lenguajes actuales, sino que también ayudándoles a desarrollar habilidades blandas y conectándolos con el ecosistema de la industria.

Varias otras organizaciones están haciendo esfuerzos similares, complementando las voluntades y fondos del sector privado y la sociedad civil, con el esfuerzo que lidera el Ministerio de Educación. Es así como se ha conformado un importante esfuerzo público-privado que, sin duda, va en la dirección correcta. Sin embargo, el llamado es a acelerar el paso, a que más organizaciones se sumen para ayudar a que Chile resuelva con éxito este doble desafío de la formación técnica.

 

Más allá de la infraestructura y la tecnología

Más allá de la infraestructura y la tecnología

Blog Noticias

A estas alturas, constituye un lugar común decir que la infraestructura de telecomunicaciones representa la base angular para el desarrollo digital de los países. A raíz de lo mismo, cada vez tiene mayor impacto y relevancia en el crecimiento económico y social de Chile, debido a la penetración que las tecnologías están teniendo en los procesos productivos, situación que acarrea eficiencias y beneficios al gobierno, las empresas y, en general, a la comunidad.

Por su parte, también resulta consensuada la opinión que Chile ha transitado por un camino de éxitos en la industria de las telecomunicaciones, habiéndonos adelantado en varios procesos regulatorios y transformándonos en referentes de Latinoamérica y el mundo, como lo fue el multicarrier, la ley de neutralidad de internet o la entrega del espectro para 4G. Asimismo, hemos creado las condiciones económicas y jurídicas que han permitido la generación de competencia por redes y, en la última década, de competencia por calidad de servicio. En razón de lo anterior, gozamos de altos niveles de penetración en telefonía móvil y de acceso a internet, situación que devela una relación virtuosa entre el desarrollo de la industria propiciada por la Subtel y ejecutada por los privados, siendo parte relevante del motor de desarrollo de Chile.

Sin embargo, nuestra deuda sigue siendo un asunto de equidad social. Aún cuando tenemos buenos índices de cobertura de telecomunicaciones, todavía existe un número importante de hogares que no disponen de acceso a internet, los que generalmente se encuentran en las zonas más aisladas, geográficamente más difíciles de alcanzar y, por ende, donde se requiere mayor inversión.

Actualmente, un 15% de los hogares no cuenta con banda ancha, fija o móvil, mientras que aproximadamente un 40% no tiene cobertura de redes de alta velocidad (modem cable o fibra óptica), ya que existen zonas desatendidas, principalmente en comunas de bajos ingresos, zonas rurales y aisladas en donde la inversión privada es más compleja. El contrapunto lo tenemos en las zonas urbanas de mayores ingresos, en donde contamos con una variada oferta de redes y tecnologías. Esta realidad impone un reto que implica tomar decisiones políticas y económicas, puesto que requiere profundizar la alianza entre el Estado y los operadores de telecomunicaciones, pero esta vez no para llegar al público masivo (actividad obvia en una industria en crecimiento), sino para proveer de acceso a todos los hogares de Chile, independientemente del lugar en que se encuentren.

Esta tarea se basa en la convicción que el cierre completo de la brecha digital forma parte de una política de inclusión, probablemente de las más relevantes del último siglo, motivado por los múltiples beneficios que el uso de internet genera en la sociedad. La experiencia internacional ha demostrado que es necesario hacerse cargo de la revolución digital y que el Estado debe actuar para la promoción y desarrollo de una economía digital, dependiendo su grado de injerencia de cuánto le esté permitido intervenir. Dado el marco constitucional que nos rige, es necesario que genere las condiciones para subirnos a dicha revolución, lo que implica promover procesos de transformación digital en las empresas (especialmente en las pymes), digitalización de los trámites de gobierno y fomentar el despliegue de redes de alta velocidad, robustas y resilientes, sea mediante alianzas público-privadas, concesiones o aumentando los subsidios a la oferta o a la demanda. El desarrollo social actual exige que el Estado tenga una actitud activa frente a una de las mayores revoluciones en la
historia de la humanidad.

Si hacemos un símil con los otros servicios básicos, como electricidad y servicios sanitarios, encontraremos que también ha sido el Estado quien ha definido que tales servicios lleguen a todas las personas, ya que son bienes indispensables para una calidad de vida mínima y para entregar condiciones habilitantes que permitan la superación, la movilidad social y el emprendimiento en un país. El acceso a internet se ha convertido en el otrora acceso a los servicios sanitarios, pues quien no lo tenga, quedará en una posición desmejorada respecto de quienes sí lo posean. Es en este aspecto en donde radica la actuación del Estado para fomentar la conectividad total y el cierre de la brecha digital que existe en el país. Al pensar en un Chile desarrollado al 2030 y dado los alcances e impactos que está teniendo la inteligencia artificial, el internet de las cosas, el desarrollo de la tecnología 5G y la robótica, entre otras, resulta esencial tomar decisiones en este sentido, lo que implica repensar el modelo para llegar a las zonas aisladas y, simultáneamente, modernizar nuestras instituciones, con el fin de asumir los desafíos de la revolución digital y movilizar a la sociedad entera hacia esta realidad que no es futura, sino que ya está presente hace mucho tiempo y, probablemente, aún no nos hemos dado cuenta.

Juan Luis Núñez, gerente general de Fundación País Digital

Publicado en: ediciones especiales de El Mercurio