Productividad Digital: más allá de redes sociales y Pokemón Go

Productividad Digital: más allá de redes sociales y Pokemón Go

Ya nadie se sorprende ante la afirmación de que vivimos en medio de una nueva revolución global, impulsada por un verdadero tsunami digital, donde los avances tecnológicos se manifiestan en novedosos y modernos productos, pero también en la tranformación de las más variadas actividades humanas, desde las relaciones personales hasta los procesos productivos, pasando por la entretención y la educación.

Es importante tomar conciencia acerca de la incorporación de Chile a esta sociedad del conocimiento, pues esto no se trata exclusivamente de redes sociales, selfies, smartphones y caza de pokemones, sino de enfrentar uno de los mayores desafíos país, para lograr alcanzar el tan anhelado estatus de país desarrollado;  “la creación de una cultura digital”.

Esta nueva revolución ya cambió un sinnúmero de paradigmas que, hasta hace muy pocos años, estaban completamente asentados en nuestra cultura y se habían transmitido de generación en generación. Por ejemplo, la forma de relacionarse con la Banca o los ritos para hacer trámites en servicios públicos ya no es explicado por los padres y abuelos a sus hijos y nietos. Ese flujo hoy se invirtió, pues son los niños los primeros en asimilarlo, en su calidad de nativos digitales.

A pesar de la masificación de las tecnologías, nuestro país aún no aprovecha en plenitud los beneficios de la Era Digital. El tan debatido escenario de nuestra Educación es un buen ejemplo, pues en los colegios se sigue enseñando de la misma manera que hace 200 años y menos de un 2% del alumnado chileno tiene habilidades digitales avanzadas, según el SIMCE TIC 2013. Por otra parte, un porcentaje importante de empresas continúan realizando sus procesos de forma “analógica” y más de la mitad de los trámites del Estado no se han digitalizado.

En razón de lo anterior, resulta urgente para Chile dar pasos concretos para crear una cultura digital y avanzar con determinación en materia de desarrollo digital pues, de lo contrario, corremos serio riesgo de perder competitividad, situación que ya ha ocurrido durante los últimos años, según lo señala el ranking de nuestro país en el World Economic Forum.

Chile requiere hoy migrar desde una economía de bienes tangibles hacia una economía digital, donde el valor se encuentra en el conocimiento y el talento humano que puede agregar a los procesos productivos. El ecosistema digital se encuentra integrado y la conectividad, que antes era nuestro orgullo y el foco principal del accionar tanto privado como de las políticas públicas, ahora es sólo un insumo más de dicho ecosistema. Chile hoy no tiene un problema en la disponibilidad de tecnología, sino que la pregunta ahora es cómo y para qué las utilizamos.

Nuestro país tiene un importante déficit de talento en la industria TIC, situación que se vivencia tanto en la matrícula de carreras (técnicas o universitarias) afines a dicha industria, como en los profesionales capacitados para enfrentar esta nueva economía digital.

Por lo tanto, dejo planteados dos desafíos concretos: i) inclusión de la asignatura de programación en la malla curricular escolar y ii) enfrentar el impacto de la revolución digital en el empleo, con propuestas de capacitación de valor que debieran traducirse en un mejor capital humano avanzado.

Con ello, lograremos avanzar en la participación de  la economía digital en el PIB  de un 3,4% que hoy detentamos, a un 5,6% promedio que tienen los países de la OECD, que esperamos llegar.

Pelayo Covarrubias

Presidente Fundación País Digital

 

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